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El fútbol como herramienta de inclusión social: el modelo de Sportuna

El fútbol no es solo un deporte, sino un motor de transformación en comunidades marginadas. En España, organizaciones como https://www.sportuna.org.es demuestran que el deporte puede ser un puente hacia la cohesión social, la educación y la empleabilidad. Su enfoque, centrado en jóvenes en riesgo de exclusión, refleja cómo el deporte puede ser una alternativa real a la deserción escolar y la delincuencia. Desde su fundación en 2007, Sportuna ha logrado resultados tangibles, combinando la práctica deportiva con programas de formación y mentoría, especialmente en barrios con alta tasa de pobreza y desempleo juvenil.

El modelo de Sportuna se basa en tres pilares fundamentales: la práctica deportiva como actividad lúdica y saludable, la formación técnica y profesional, y el acompañamiento psicológico y social. Por ejemplo, en su programa “Fútbol y Futuro”, más de 1.200 jóvenes han participado desde 2010, con un 65% de ellos logrando al menos un certificado de formación en sectores como la mecánica, la hostelería o la instalación eléctrica. Esto no solo les abre puertas laborales, sino que también les brinda herramientas para tomar decisiones más conscientes sobre su futuro.

Uno de los casos más destacados es el de la localidad de Santa Cruz de Tenerife, donde Sportuna ha implementado talleres de fútbol adaptado para personas con discapacidad intelectual. En solo cinco años, el programa ha permitido que 80 participantes accedan a plazas en centros de formación profesional, demostrando que el fútbol inclusivo puede ser un catalizador para la autonomía personal. La organización también colabora con instituciones como el Ministerio de Educación para adaptar los currículos escolares a las necesidades de estos jóvenes, fusionando el deporte con la educación formal.

Sin embargo, el desafío sigue siendo grande. Según datos de la Fundación Adecco, el 40% de los jóvenes en España con menos de 25 años no trabaja ni estudia. Sportuna trabaja en ello con proyectos como “Fútbol y Empleo”, que incluye prácticas en empresas locales y talleres de orientación laboral. Por ejemplo, en Madrid, su equipo ha logrado que el 38% de los participantes en el programa encuentren empleo en menos de un año, gracias a acuerdos con empresas como Inditex o Telefónica. Estos resultados, aunque modestos en comparación con el objetivo global, muestran que el deporte puede ser un factor clave en la reducción de la brecha social.

El impacto social de Sportuna va más allá de los números. La organización ha creado una red de más de 500 voluntarios, muchos de ellos exdeportistas que ahora actúan como mentores. Este sistema de apoyo comunitario es clave para mantener el compromiso de los jóvenes con los programas. Por ejemplo, en Barcelona, el equipo ha logrado que el 70% de los participantes en su programa de verano permanezcan activos en el club durante el año siguiente, gracias a la conexión emocional que se crea entre los jóvenes y sus tutores.

Aunque Sportuna opera en varias comunidades autónomas, su enfoque en el fútbol como herramienta de inclusión sigue siendo un modelo replicable. La organización trabaja en colaboración con ayuntamientos y ONGs para expandir su alcance, siempre priorizando aquellos barrios con mayores índices de exclusión. En este sentido, su trabajo con la Federación Española de Fútbol para promover el fútbol en escuelas públicas es especialmente relevante, ya que busca normalizar el deporte como actividad formativa desde edades tempranas.

En un contexto donde el desempleo juvenil sigue siendo una de las mayores crisis sociales de España, el modelo de Sportuna ofrece una alternativa concreta. No se trata solo de ofrecer un espacio para jugar, sino de construir un proyecto de vida. Como señala su directora, “el fútbol es el primer paso, pero el verdadero desafío es darles las herramientas para que ese paso los lleve a donde quieran estar”. Este mensaje resuena en una época donde la movilidad social sigue siendo un sueño lejano para muchos jóvenes.

  • Desde 2010, más de 1.200 jóvenes han participado en programas de Sportuna, con un 65% obteniendo al menos un certificado de formación profesional.
  • El programa “Fútbol y Empleo” en Madrid ha logrado que el 38% de sus participantes encuentren empleo en menos de un año.
  • En Tenerife, 80 participantes con discapacidad intelectual han accedido a centros de formación gracias a talleres adaptados.
  • Sportuna cuenta con una red de 500 voluntarios, muchos exdeportistas, que actúan como mentores en sus programas.
  • Colabora con empresas como Inditex y Telefónica para prácticas laborales en sus programas.

El futuro de Sportuna depende de la capacidad para escalar este modelo sin perder su esencia: la inclusión. En un mundo donde el deporte sigue siendo un privilegio para muchos, organizaciones como esta demuestran que puede ser, al mismo tiempo, una herramienta de justicia social. El desafío ahora es que otros sectores —desde el gobierno hasta el sector privado— reconozcan el valor de este enfoque y lo repliquen a mayor escala.